“La Justicia hoy no sirve, hay corrupción entre policías y abogados, por eso estos delincuentes salen en libertad y la sociedad sigue sufriendo la inseguridad”. Conmovido por la historia que le tocó vivir, Juan Ignacio López Mansilla habló con LA GACETA. El hijo de la enfermera Luisa Susana Mansilla, quien fue asesinada de dos puñaladas el lunes durante un robo en Siria y Paraguay, criticó duramente al sistema judicial y a la seguridad provincial. “El día que hubo una marcha frente a la seccional 5a la Policía me explicó lo que se había hecho. Según ellos, se había actuado bien para buscar al asesino. Puede ser, pero, ¿y la prevención? En ese sentido no se hace nada. A mi mamá no me la devuelve nadie, y, además, el miércoles atacaron a otra mujer en la misma parada. ¿A qué estamos jugando?”, protestó dolido por la situación.
-¿Por qué cree que la Justicia no funciona?
-Le falta mucho a la Justicia para andar: las leyes hoy no nos sirven sinceramente. Esto se podría haber evitado si la ley verdaderamente hubiese puesto el peso que tenía que poner sobre este criminal (el acusado Walter Mauricio Regudero). Es increíble que lo dejaran libre por haber pagado una fianza. A los delincuentes les dan muchas oportunidades que no merecen. Si este hombre hubiese estado preso el tiempo que le correspondía, a mi mamá no le habría pasado esto.
-¿Siente que lo que hizo la Policía no fue suficiente?
-A ver, lo atraparon. Tardaron cuatro días en capturar a una persona que, cuando te ponés a ver, seguía en el lugar. Estaba en un diámetro de 10 cuadras, no se había ido a la otra punta del mundo. Un agresor que no tenía a dónde ir. Después de matar a mi mamá se fue a su casa, que estaba a dos cuadras, se cambió de ropa y huyó a pie. Lo encontraron cuatro días después deambulando. Cuando llegó la Policía se le dio todas las informaciones sobre quién era el asesino y dónde vivía: demoraron una hora en ponerse a buscarlo. Es cierto también que la ley es una porquería y que desampara a la Policía, porque le tienen que pedir autorización a un juez para que los dejen entrar en un domicilio. Tendrían que darles la capacidad para que puedan entrar en una zona más rápido, al menos en casos graves. Sí, es verdad, en parte me alegra que al menos lo agarraron y que ahora está detenido. (López Mansilla se quiebra en ese momento) pero ¿qué gano yo con eso? Mi vieja ya no está. No tengo consuelo.
-¿Va a encabezar la querella?
-Lo evaluaré. Es demasiado duro todo esto para nosotros. Mi mujer por lo menos ya puede hablar del tema. Uno nunca cree levantarse un día y que le pase esto. Mi mamá salió, como todas las mañanas, y a los minutos recibimos la peor llamada. En la audiencia me enteré algo de cómo habían sido las cosas porque la verdad quiero saber y a la vez no. Es un sufrimiento más para mí enterarme de algunas cosas, como que fueron 10 minutos de agonía los que sufrió. Yo llegué en menos de cinco minutos a esa esquina y ella ya estaba muerta; había un policía y dos personas más tratando de ayudarla con primeros auxilios. A ellos les agradezco.
-¿Cómo recuerda a su madre?
-Ella trabajaba en un centro para los riñones. Fue una persona muy trabajadora, y así y todo vivía el día a día. Nunca fuimos personas de plata. A pesar de que no nos sobraba nada, ella era una mujer feliz con su trabajo y sus hijos. Como buena enfermera, era una persona servicial: cualquier vecino puede contar cómo ayudaba ella. No merecía tener este final. Le tocó trabajar durante la pandemia incluso, la jubilación le tenía que salir en abril de 2020, pero, por la pandemia, se postergó. Siempre cobró como enfermera común, cuando en realidad tenía muchas más tareas. Cuando la asaltaron anteriormente, pudo salir a flote, pero fue todo un gasto su recuperación.
-¿Cómo fue ese ataque?
-Pasó en 2014. La atacaron en Chazarreta y Lucas Córdoba, donde vivíamos antes. Un tal “Gabriel”, un basura, salió y la apuñaló por la espalda para robarle. Le comprometió un pulmón, pero, gracias a Dios, mi mamá se recuperó. Por mucho tiempo no supimos más nada de ese delincuente hasta que un día lo detuvieron y ¿qué pasó? Quedó libre, amparado por las leyes de porquería que tenemos. Fue una burla, lo soltaron por $ 2.000 y con la promesa de que hiciera trabajo comunitario. No tengo dudas de que hoy debe seguir robando.
Una nueva protesta
Vecinos se manifestaron y pidieron seguridad en la seccional 5ª
Al igual que el lunes, ayer por la tarde los vecinos de los barrios Villa 9 de Julio y Villa Urquiza, entre otros, se manifestaron frente a la Seccional 5a para pedir seguridad. La primera marcha se había realizado luego de que se conociera que la enfermera jubilada, Luisa Susana Mansilla, había sido asesinada durante un asalto en la avenida Siria. “Esto no puede ser. En todas las esquinas nos roban, nos apuñalan, nos matan y nadie hace nada. A esta señora le pasó lo peor, pero a diario vemos ataques idénticos en las paradas de colectivos. Pasan muchas líneas por la Siria ¿Cómo puede ser que esto siga así?”, dijo Hugo Sandoval, vecino de Villa 9 de Julio. “No alcanza con que haya una guardia a veces en las esquinas. Nunca va a alcanzar si no van a buscar a los delincuentes en los aguantaderos de la vía”, opinó Carlos Paz.